viernes, 23 de septiembre de 2011

A NUESTROS COMPAÑEROS ASESINADOS

Fue el 27 de septiembre de l975, al alba nuestros compañeros fueron asesinados por los fascistas que durante años mataron, robaron, asesinaron y violaron y que querían que nada cambiase para seguir disfrutando de sus riquezas y de la impunidad que hasta hoy dura.

El juicio al que e les sometió fue una farsa, no hay mas que visionar el documental “27 de septiembre”, para darse cuenta, a sus abogados ni siquiera se les dejó hablar, las pruebas de su inocencia no pudieron ser presentadas, las había de que los acusados no estaban en Madrid en el momento de los hechos, pero no dejaron presentar nada que pudiera exculparles, debían morir.

El porqué debían morir está muy claro, el dictador estaba condenado, todos sabíamos que su miserable vida no duraría, muchos esperábamos el momento de su desaparición con alegría, moriría en la cama, estaba claro, no conseguimos deshacernos del dictador, pero luchamos para conseguirlo, una lucha por la libertad y la democracia que empezó en el 36 cuando el pueblo tomó las armas para defender el régimen legal del estado español, con la victoria de los fascistas no cesó la lucha, seguimos, siguieron combatiendo el franquismo durante los largos años de una dictadura que termino como había empezado, revolcándose en la sangre de los inocentes, de los luchadores.

En aquellos años la protesta por la falta de libertades se había reforzado, los jóvenes ya no tenían el miedo que paralizo a los que vivieron el genocidio provocado por los fascistas y eso inquietaba a los que como cuervos habían vivido de los cadáveres de los republicanos. No solo era ellos los que se inquietaban, los imperialistas que tenían bases militares en España tampoco querían perderlas, era necesario que el pueblo aceptara una continuación de la dictadura sin Franco, lo que se llamo la transición.

La muerte de Carrero Blanco les facilitó las cosas, mentidero de Madrid, ¿decidme quien mató al conde?, nunca sabremos quien organizó una muerte tan oportuna, Carrero hubiera seguido la negra línea de la dictadura y eso podría haber provocado la ira en aquellos que ya tenían diseñada la monárquica transición y que tenían su embajada a dos pasos de donde voló el Almirante.

Este era el clima del país en estos años, Franco moría y el rey debía reinar sin que nadie se moviera para pedir la República, así que se recurrió a los métodos de siempre, sembrar el terror entre los antifascistas dispuestos a luchar por sus ideales de justicia, a los otros, los dirigentes de partidos se les compraría, escaños, puestos en el gobierno, secretarias, todo lo tendrían a cambio de someterse al rey, y así fue.

Nuestros compañeros fueron elegidos como chivos expiatorios, eran jóvenes combativos y querían barrer de una vez el fascismo que no ahogaba, se les condenó rápidamente, sin garantías de defensa y hasta el momento de su asesinato fueron tratados con la típica crueldad del fascismo, no se les dejó ver a su familia, los mataron tan deprisa que algunos familiares no pudieron llegar a tiempo para despedirlos, otros pudieron verlos a la puerta de la cárcel, unos minutos para decir adiós a toda una vida, uno de ellos no tuvo a nadie que le despidiese, era huérfano pero nosotros estaremos siempre con él en su memoria.

Los que los fusilaron, voluntarios y orgullosos de seguir asesinando, se comportaron con la crueldad que caracteriza a los que asesinaron a los demócratas durante años, en Madrid fueron autobuses enteros llenos de policías borrachos para jalear las ejecuciones, a Txiki le arrastraron a una montaña, entre pinchos y maleza le ataron a un árbol. Antes de asesinarlo le insultaron, se rieron de él y procuraron que su agonía fuese lo mas larga posible, lo mismo que hicieron los asesinos de Madrid, al parecer todos los voluntarios para esta masacre, estaban muy contentos y presumían de de sus hazañas, un régimen fascista siempre produce crueles asesinos.

La protesta fue de nivel mundial, en todas las capitales del mundo se manifestó contra la dictadura, antes de los asesinatos y después, nada pudo detener el crimen y para que fuese evidente el porque de esas muertes Franco y el futuro rey de España salieron al balcón del palacio de la plaza de Oriente donde sus partidarios les aclamaban con el saludo fascista, allí estaba el rey indicando con su presencia que apoyaba al dictador y sus últimos asesinatos, se ha dicho que el rey, tan demócrata, luego, tan mujeriego, siempre y tan campechano, nada pudo hacer para impedir estos asesinatos. Que Franco no le hubiera escuchado y que hubiese puesto en peligro su corona, no es verdad, nunca dijo una palabra contra la represión y años mas tarde, cuando temió que su trono vacilase organizo el 23 F y se presento como el salvador de la patria contando así atraerse la simpatía de la gente que temía a los salvajes fascistas.

Hoy día el tiempo ha pasado, el rey sigue en su trono manchado de sangre y piensan poner a un príncipe larguirucho y parco en palabras para seguir negándonos la republica, el fascismo se instala otra vez a pecho descubierto. La lucha de los antifranquistas nunca fue reconocida, los hechos que en Francia hubieran valido a los resistentes estatuas y medallas, aquí son motivo de desprecio cada vez va más adelante la idea de que los combatientes de la libertad somos terroristas y asesinos, así lo dicen y lo escriben los que están a sueldo de los descendientes de los que no desean que sean conocidos lo que sus mayores hicieron contra el pueblo indefenso.

Los juicios de nuestros compañeros no han sido anulados, como los de tantos republicanos asesinados judicialmente, Flor, la hermana de Baena ha pasado años pidiendo justicia y simpre se la niegan, su lucha es la nuestra.

José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz, Jose Humberto Baena, Angel Otaegi, Juan Paredes Manot, siempre estaréis con nosotros, no solamente cada 27 de septiembre, sino durante todas nuestras vidas.

Milagros Riera

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